Qué bien se lo pasaban los Romanos… descubre cómo

Posted By on marzo 21, 2016

Bath es una pequeña ciudad situada en el sudoeste de Inglaterra, muy cerquita de Bristol, en pleno cauce del río Avon. Punto de referencia en la isla principal del archipiélago británico desde la Edad Antigua, como su propio nombre indica, en Bath se encontraban los baños romanos más importantes de Gran Bretaña. Esta peculiaridad hizo que fuera punto de reunión obligado de las personalidades más importantes de la Britania romana. Nos adentramos en los entresijos de los baños romanos de Bath… ¿te animas a echar un vistazo?

En un recodo del río Avon se encuentra la acogedora ciudad de Bath.

Su localización no es caprichosa, sino que está motivada por el descubrimiento (por parte de los celtas, en el año 836 A.C.) de un manantial subterráneo de agua caliente. Los celtas dedicaron este descubrimiento a su diosa Sulis, nombre que el balneario retendría durante los siglos posteriores, pues incluso después de que los romanos invadieran Gran Bretaña, éstos conservaron el nombre de Sulis, a quien identificaron con su diosa Minerva. Fue así como el complejo tomó el nombre de Aquae Sulis (Las aguas de Sulis) o Sulis-Minerva.

La llegada de los romanos supuso para Bath un florecimiento cultural, ya que construyeron un templo alrededor del balneario en el año 60 D.C. y continuaron expandiendo el balneario durante los siguientes 300 años. En su estado de mayor esplendor, debió ser algo parecido a lo que véis en las fotos de las maquetas aquí abajo.

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Durante la ocupación romana de Britania y bajo las órdenes del emperador Claudio, se afianzaron los cimientos del complejo, y se construyeron el caldarium (baños calientes), tepidarium (baños templados) y frigidarium (baños fríos). Sin embargo, con la retirada del Imperio Romano de Britania en el siglo V D.C. los baños cayeron en desuso y dejaron de ser cuidados, sufriendo los efectos de numerosas inundaciones que lo llevaron a su destrucción en el siglo VI D.C.

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Una de las cosas que más nos gustó de los baños romanos de Bath es que con una audioguía (incluida en el precio de la entrada) puedes escuchar los detalles de las cosas que te interesen sobre los baños. Cuando visitas el lugar, resulta ser mucho más de lo que esperas cuando lo ves desde fuera, pues de primeras sólo ves un edificio y puede que hayas visto alguna fotografía aérea de la piscina principal de los baños, ¡pero hay mucho más!

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Cuando entras te sumerges en la riquísima cultura romana, y visitas no sólo las piscinas, sino las secciones subterráneas de los baños, donde arqueólogos han encontrado muchísimos restos que hablan de cómo vivían los romanos, cuáles eran sus costumbres, qué tipo de personas visitaban los baños, qué actividades se realizaban en el sitio en la época…

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Una de las cosas más interesantes es que recientemente han descubierto una pequeña fosa con decenas de bolsas de cuero conteniendo monedas. Los arqueólogos aún especulan sobre la procedencia de esas monedas, considerando varias posibilidades, desde que fuera un botín robado escondido hasta que simplemente fuera donde una de las personas más ricas de la ciudad tenía escondida su fortuna personal.

Puesto que al manantial de agua caliente se le atribuían propiedades mágicas, los romanos lo consideraban un medio para comunicarse con los dioses. De hecho, si bien el templo está dedicado a Minerva, en uno de los frontones aparece una gran cara masculina con los cabellos como flotando en el agua, por lo que hay sospechas de que efectivamente el templo estuviera dedicado conjuntamente a Minerva y Neptuno, dios de los océanos. Tiene sentido, ¿no?

El caso es que los romanos pensaban que ahí abajo, de donde salía el agua, los Dioses estaban haciendo de las suyas, y aprovechaban esta circunstancia para comunicarse con ellos. ¿Que cómo? Pues claramente, tirando cosas al manantial. Se han encontrado miles de objetos en el manantial, desde gemas talladas que se cree que fueran ofrendas en agradecimiento a los Dioses, hasta tablillas de plomo, inscritas con maldiciones y peticiones.

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Éstas son muy interesantes: Puesto que los romanos pensaban que los dioses debían entender bien la petición o maldición, contrataban escribas para redactarlas, y la mayoría de las que se han encontrado contienen peticiones a la diosa Minerva de que haga caer una maldición sobre ésta o aquella persona, que había robado posesiones de la persona que escribía la maldición. Resulta muy curioso imaginarse a los romanos de la época, con sus envidias y sus intrigas, como en la actualidad, deseándose el bien y el mal, y robándose unos a otros. Las historias están muy bien contadas y hacen que realmente seas capaz de imaginar con gran vivacidad, el ajetreo del sitio en la época de su mayor esplendor.

Como añadido, no sólo ves eso, sino que también aprendes un poco de arquitectura romana. En el subterráneo ves cómo funcionaba el sistema de desagüe de los baños, incluso pasas por encima de una de las vías de desagüe. Y te enseñan sus sistemas de poleas para mover las piedras y de tallado para decorarlas.

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Otra cosa muy llamativa es la sala de masajes. Cuando llegas, ves un suelo lleno de pequeñas columnas que inicialmente no puedes interpretar muy bien qué función tienen:

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Sin embargo, cuando recurres a la audioguía, aprendes que estas pequeñas columnas servían para sujetar el suelo suspendido, de manera que se pudiera hacer circular vapor por los huecos entre columnas y así tener suelo radiante. Un lujo que no es del siglo XX, ¡sino que ya los romanos lo usaban!

En resúmen, si vas por el sur de Inglaterra y te apetece una visita cultural, Bath ofrece una opción estupenda, ya que los baños se visitan en unas dos horas y aún te queda mucho día para visitar esta preciosa ciudad y sus alrededores. ¡Sin duda altamente recomendable!

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